viernes, 27 de abril de 2012

LOS TIRANOS,LA CIUDAD Y EL TERRITORIO.

Una comunidad campesina asentada, desde hace varias generaciones, al sur de Bogotá. Se trata de la comunidad de una vereda que deriva su nombre de los "venados soches" que hace unas décadas la habitaban -los mismos que Van der Hammen propone para su corredor biológico-: la vereda de Los Soches.

Sobre esta ejemplificante experiencia territorial, María Mercedes Maldonado comentó: yo conozco una comunidad campesina en Usme que se hizo devolver el estatus de suburbana a rural, así cayera el precio de la tierra. Ellos dijeron: "queremos que ésto nunca sea urbanizado", y están defendiendo su propuesta. No son [sus tierras] de la Estructura Ecológica Principal,15 son de las Áreas Rurales, pero se hicieron constituir como agroparque y están haciendo un proyecto de oferta de servicios ambientales, porque saben que es lo único que les permitirá pervivir como comunidad rural. Si [el suelo] se hubiera quedado como área suburbana, estaría en lista para ser urbanizado, como otras veredas de Usme.
Aunque la vereda de Los Soches no pertenece a la Estructura Ecológica Principal del Distrito, cuenta con valiosos relictos de bosque ralo y bosque achaparrado en los que se destacan especies nativas como el romerillo Gynoxys sp., el chilco Senecio andicola, el mortiño Hesperomeles lanuginosa, el tuno esmeraldo Miconia salicifolia, la bodoquera Monnina revoluta, el friegaplatos Solanum bogotense y el romero Diplostephium floribundum; además de una valiosa red hídrica conformada por las quebradas Yomasa, Los Cáquezas, Las Tetillas, Las Antillas, La Toscana y El Amoladero, afluentes del río Tunjuelito.
Por su parte, los 390 habitantes de la vereda de Los Soches tienen muchas cosas en común con la familia de petirrojos que mencioné: una de ellas es su territorialidad a lo largo del tiempo; otra, sus vínculos con la tierra. Veamos lo que dice un estudio de la Universidad Nacional y el DAMA:
"El sector de la vereda Los Soches se caracteriza por una larga historia de asentamiento por parte de sus pobladores, gran parte de las tierras que actualmente laboran las han heredado de sus antepasados, lo cual se manifiesta en la vocación agropecuaria característica de la zona. Existe una resistencia por parte de los habitantes a un cambio en la vocación en el uso de los suelos, resistencia a los procesos de urbanización pirata y resistencia a posibles procesos de migración y abandono".16
Gracias a su estrecha relación con la tierra y con el territorio, la comunidad de Los Soches ha creado una reserva ambiental muy valiosa, no sólo para ellos, sino, y especialmente, para la ciudad presente y futura; y lo más destacable es que lo han hecho por la vía del Derecho, recurriendo al ordenamiento territorial y a las leyes del suelo.
Según María Mercedes Maldonado:
No é si lo puedan decir explícitamente los de Los Soches, pero ellos entendieron muy claramente que su apuesta, o sea, que el tema estaba en la clasificación jurídica del suelo y de los derechos que podrían tener en uno u otro caso. Ellos sabían que a través de una política de suelo, de una decisión de suelo, de ordenamiento territorial, estaban decidiendo su futuro como comunidad. Sin llamarlo así, es claramente la noción de patrimonio. Cada uno es propietario de su terreno, pero están construyendo un proyecto colectivo.
El resultado de este proyecto colectivo es el Agroparque Vereda de Los Soches,una reserva ambiental en el piedemonte de los cerros orientales, entre los 2.800 y los 3.200 metros de altitud, al sur de la ciudad (un kilómetro antes de los túneles de la Avenida al Llano: no se lo pierdan), en un sector donde los barrios informales están devorando a la naturaleza.
Los campesinos de la vereda de Los Soches comprendieron que sus tierras representaban muchísimo más que el dinero que podían obtener por ellas, que el lucro que podría dejarles el negocio de urbanizarlas. Tomaron su decisión pensando de manera totalmente opuesta a los usureros del suelo, porque no lo hicieron como individuos sino como comunidad. No les importó que el precio de la tierra se desplomara, pues obtenían una ganancia mayor: su arraigo, su tierra, su sentido de vida. Ellos parecen ser muy conscientes de que son los vínculos con el territorio -como diría María Mercedes-lo que le aporta sustento y sentido a sus vidas, a su comunidad, a sus descendientes; no el dinero.
En el futuro, los propietarios de Los Soches desempeñarán el papel de custodios de un patrimonio ambiental que ellos mismos se inventaron. ¡Qué maravilla! Una vereda rural, donde se han cultivado alimentos para la ciudad durante décadas, que no quiso perder su relación con el territorio, su tradición, su significado. Una vereda en riesgo de urbanización, que para su conservación se transformó, a través del ordenamiento territorial, en el Agroparque Vereda de Los Soches.
En la vereda de Los Soches, así como en aquel paraje de la Universidad donde habitan los petirrojos, se hace palpable una frase de Saint-Exupéry que conocí gracias al trabajo de María Mercedes, y que alude a la responsabilidad intergeneracional de las comunidades con sus territorios, y por ende, con los ecosistemas y la biodiversidad:
"Nosotros no heredamos la tierra de nuestros ancestros, sino que la tomamos prestada de nuestros hijos".
*Como coletilla leamos lo que hace unos años me comentó, durante una entrevista, don Belisario Villalba, líder en el proceso de la vereda de Los Soches:
Quisiera que la vereda fuera como antes, con el pato, el soche, las aves... Quisiera recobrarlas y tengo afán por ello.
A mí no me gusta para nada ver tras la Cuchilla del Gavilán ya los barrios que se asoman ¡Y se nos quieren venir encima!.
(Luis Fernando Molina Prieto)  

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